El pueblo de Fonteta está situado al pie de las Gavarres, prácticamente a la entrada de sus bosques, justo a la derecha del arroyo que lleva su nombre. El núcleo urbano forma un conjunto compacto de calles estrechas alrededor de la iglesia parroquial de Santa María. Algunas de sus calles todavía conservan el antiguo adoquinado y le dan un característico aspecto rural del pueblo marcadamente empordanés. Está atravesado por el antiguo camino Real que unía La Bisbal con la costa, pasando por el antiguo vecindario de Fitor. Este hecho, constata que Fonteta, fue un punto estratégico en la red de comunicaciones de la zona a lo largo de los siglos.

Antes de la agregación al municipio de Forallac, el término municipal de Fonteta, tenia una extensión de unos 24 kilómetros cuadrados, que se extendía por las vertientes norte - orientales del Massís de les Gavarres. Incluía un reducido sector bastante llano, en contacto con la llanura del Daró. El resto del término era montañoso y llegaba hasta la Ganga, que hace de límite con los municipios de la Bisbal, Cruïlles y Calonge hasta la vertiente septentrional del Puig del Cargol, al sur, límite con Calonge, Palamós y Vall-llobrega. Incluía además, los pueblos de Fitor, el vecindario de Abellars y el antiguo pueblo de Torroella de Mont-ras.
Villa milenaria
La villa rural de Fonteta fue cedida por Carlos el Calvo al Obispo de Girona en el año 844, junto con otra villa rural llamada Apiliares, que se identifica con el vecindario de Abellars. En el año 904, cuando el Obispo Servusdei consagró la parroquia de la Bisbal, concedió los diezmos y las primicias de la iglesia de Fonteta. Posteriormente, el pueblo perteneció a la baronía de la Bisbal. De este municipio, consiguió independizarse en el segundo tercio del siglo XIX.
Al lado mismo de la iglesia, adosada al muro de la antigua casa de la villa, hay todavía una fuente, que se supone da nombre al pueblo, antiguamente conocido como Fontanetum.

El edificio más singular y notable del núcleo, a parte de algunas casas de gran valor histórico y arquitectónico, es la iglesia parroquial de Santa María, que ya existiría desde el año 904. Es dependiente de la parroquia de la Bisbal. El templo actual conserva la nave románica, del siglo XI, que fue modificada posteriormente. El aparato románico se puede observar en la fachada de poniente, donde se abrió una puerta renacentista y un rosetón. Recientemente el templo ha estado rehabilitado.
Las casas del núcleo son de los siglos XVI y XVII, con arcos abajo y envigados en los pisos, dinteles con inscripciones y fechas. Las calles son estrechas, bien arregladas dándole un aire de pueblo rural tradicional.
La economía del pueblo ha estado estrechamente ligada a la explotación de los recursos naturales y a la agricultura. La población ha vivido tradicionalmente mirando hacia Les Gavarres y trabajando las fértiles tierras de la llanura. De esta relación tan directa, quedan numerosos testimonios, como los hornos de cal, que son muy característicos a lo largo de todo el municipio.